jueves 29 de diciembre de 2011

El Rey León: un hito



“Recuerda quién eres”
Mufasa

Corría el año 1994 y un servidor contaba apenas con seis añitos. Aquel año prometía ser especial porque, amigos míos, se estrenaba “El Rey León”, la enésima película de la factoría Disney que prometía ser el no va más. La obra definitiva de la animación, los dibujos animados más épicos y sentidos de todos los tiempos, el sueño de cualquier niño. Recuerdo que el estreno se hizo de rogar durante semanas, las palabras hacia la película no eran más que elogios y el respetable de medio mundo se demostraba más que entusiasmado. Todo padre que se precie debía llevar a su hijo a ver la última maravilla animada del mundo del Cine. No había excusa.

Llegó el gran día y lo prometido era deuda: mis padres me llevarían a la gran ciudad a ver “El Rey León” el día de su estreno. No cabía en mí de la emoción. Nada podía salir mal, ¡iba a ver una de Disney en pantalla grande! Llegamos a la zona de los Multicines Centro de Vigo y el horror comenzó a hacer acto de presencia. Las colas doblaban las calles. No podía ser. Tras una larga (larguísima) espera llegamos a la taquilla. El cartel de “no hay entradas” estaba colgado para “El Rey León”. No recuerdo del todo bien lo que sentí, pero debió ser una mezcla entre rabia, tristeza y decepción. “¿Y ahora qué?”, debí pensar.

El tiempo pasó y un año más tarde conseguí ver la película en VHS. La disfruté, claro está, pero la espina clavada de no haberla podido disfrutar en pantalla grande no me la quitaba nadie. Era imposible. Tuvieron que pasar la friolera de diecisiete años para que ese imposible se convirtiese en posible. Reestreno saca-cuartos (incluyendo el 3D) mediante, el círculo de mi penosa experiencia pasada con “El Rey León” en pantalla grande se vería honrosamente cerrado. Por fin. Podría disfrutarla como se merece, en una pantalla grande y con sonido de última generación. La mejor forma de disfrutar del Cine. Ni más ni menos. Y tras esta “bonito” y quizá prescindible historia, comienzan los elogios.

La película más adulta de Disney

¿Qué podemos decir de “El Rey León” que no se haya dicho ya? ¿Conseguiremos arrojar más luz a su ya de por sí luminosa estela? Una película que trata con toda la naturalidad del mundo y sin tapujos la relación entre vida y muerte, la tragedia y a la vez profunda alegría que supone aceptar los designios de la naturaleza, mucho más sabia, justa y prudente que nosotros. Una película que está narrada con tanto gusto y tanta calidad cinematográfica que se agotan los apelativos para definir su puesta en escena sin caer en la redundancia. Ese inicio tan evocador alrededor del acto más precioso de este mundo que no es otro que el simple hecho de nacer acompañado por un score brillante (a falta de una palabra mejor) de un inspiradísimo Hans Zimmer.

Y es que “El Rey León” es una película de esas en las que da la impresión de que todo salió bien, de que no hubo ni un solo problema y todo es como debiera ser. Aún con sus concesiones a los más pequeños y al carácter bienintencionado de la factoría que le dio vida. Rob Minkoff y Roger Allers se desmarcaron de todo lo hecho hasta ese momento en Disney para entregar un fabuloso ejercicio personal sobre el ciclo de la vida. Con toda naturalidad, sin tapujos al mostrar la violencia y el terror así como el humor y la despreocupación. Y sobre todo el amor. Amor en todos los sentidos de la palabra: amor paternal, amor familiar, amor conyugal, amor por la vida misma…Un canto a la vida con todas y cada una de sus letras.
Incluso sus canciones, siendo empalagosas algunas de ellas, están genialmente escogidas e insertadas en boca de unos personajes inolvidables. Desde Simba a Mufasa pasando por los desternillantes Timón y Pumba, que no son más que unos hippies vegetarianos de la sabana africana. ¿A alguien se le ocurre algo más delirante y a la vez más acertado? Todo aquel mortal que se considere aficionado al Cine o incluso el que no tenga a bien esa afición dentro de su vida, tendrá que haber visto “El Rey León” al menos una vez en su vida. Es imprescindible. Y ya no digamos si se es niño o si se tiene a niños cercanos. Llévenlos a verla, corran, no lo duden. Es un reestreno, pero seguramente sea la película más potente, rica y genial que pueble actualmente las carteleras españolas. ¡Qué maravilla haber podido disfrutarla al fin!

2 comentarios:

  1. LLamame loco, pero en el 94 teniamos 5 años xD

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  2. Si señor, es la pelicula que he visto mas veces en mi vida y de la que nunca me canso.

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