“Recuerda quién eres”
Mufasa
Corría el año 1994 y un servidor contaba apenas con seis
añitos. Aquel año prometía ser especial porque, amigos míos, se estrenaba “El
Rey León”, la enésima película de la factoría Disney que prometía ser el no va
más. La obra definitiva de la animación, los dibujos animados más épicos y
sentidos de todos los tiempos, el sueño de cualquier niño. Recuerdo que el
estreno se hizo de rogar durante semanas, las palabras hacia la película no
eran más que elogios y el respetable de medio mundo se demostraba más que
entusiasmado. Todo padre que se precie debía llevar a su hijo a ver la última
maravilla animada del mundo del Cine. No había excusa.
Llegó el gran día y lo prometido era deuda: mis padres me
llevarían a la gran ciudad a ver “El Rey León” el día de su estreno. No cabía
en mí de la emoción. Nada podía salir mal, ¡iba a ver una de Disney en pantalla
grande! Llegamos a la zona de los Multicines Centro de Vigo y el horror comenzó
a hacer acto de presencia. Las colas doblaban las calles. No podía ser. Tras
una larga (larguísima) espera llegamos a la taquilla. El cartel de “no hay
entradas” estaba colgado para “El Rey León”. No recuerdo del todo bien lo que
sentí, pero debió ser una mezcla entre rabia, tristeza y decepción. “¿Y ahora
qué?”, debí pensar.
El tiempo pasó y un año más tarde conseguí ver la película
en VHS. La disfruté, claro está, pero la espina clavada de no haberla podido
disfrutar en pantalla grande no me la quitaba nadie. Era imposible. Tuvieron
que pasar la friolera de diecisiete años para que ese imposible se convirtiese
en posible. Reestreno saca-cuartos (incluyendo el 3D) mediante, el círculo de
mi penosa experiencia pasada con “El Rey León” en pantalla grande se vería
honrosamente cerrado. Por fin. Podría disfrutarla como se merece, en una
pantalla grande y con sonido de última generación. La mejor forma de disfrutar
del Cine. Ni más ni menos. Y tras esta “bonito” y quizá prescindible historia,
comienzan los elogios.
La película más
adulta de Disney
¿Qué podemos decir de “El Rey León” que no se haya dicho ya?
¿Conseguiremos arrojar más luz a su ya de por sí luminosa estela? Una película
que trata con toda la naturalidad del mundo y sin tapujos la relación entre
vida y muerte, la tragedia y a la vez profunda alegría que supone aceptar los
designios de la naturaleza, mucho más sabia, justa y prudente que nosotros. Una
película que está narrada con tanto gusto y tanta calidad cinematográfica que
se agotan los apelativos para definir su puesta en escena sin caer en la
redundancia. Ese inicio tan evocador alrededor del acto más precioso de este
mundo que no es otro que el simple hecho de nacer acompañado por un score brillante
(a falta de una palabra mejor) de un inspiradísimo Hans Zimmer.
Y es que “El Rey León” es una película de esas en las que da
la impresión de que todo salió bien, de que no hubo ni un solo problema y todo
es como debiera ser. Aún con sus concesiones a los más pequeños y al carácter
bienintencionado de la factoría que le dio vida. Rob Minkoff y Roger Allers se
desmarcaron de todo lo hecho hasta ese momento en Disney para entregar un
fabuloso ejercicio personal sobre el ciclo de la vida. Con toda naturalidad,
sin tapujos al mostrar la violencia y el terror así como el humor y la
despreocupación. Y sobre todo el amor. Amor en todos los sentidos de la
palabra: amor paternal, amor familiar, amor conyugal, amor por la vida misma…Un
canto a la vida con todas y cada una de sus letras.
Incluso sus canciones, siendo empalagosas algunas de ellas,
están genialmente escogidas e insertadas en boca de unos personajes
inolvidables. Desde Simba a Mufasa pasando por los desternillantes Timón y
Pumba, que no son más que unos hippies vegetarianos de la sabana africana. ¿A
alguien se le ocurre algo más delirante y a la vez más acertado? Todo aquel
mortal que se considere aficionado al Cine o incluso el que no tenga a bien esa
afición dentro de su vida, tendrá que haber visto “El Rey León” al menos una
vez en su vida. Es imprescindible. Y ya no digamos si se es niño o si se tiene
a niños cercanos. Llévenlos a verla, corran, no lo duden. Es un reestreno, pero
seguramente sea la película más potente, rica y genial que pueble actualmente
las carteleras españolas. ¡Qué maravilla haber podido disfrutarla al fin!



LLamame loco, pero en el 94 teniamos 5 años xD
ResponderSuprimirSi señor, es la pelicula que he visto mas veces en mi vida y de la que nunca me canso.
ResponderSuprimir