Aunque parezca lo contrario, esto es una crítica. No me
gustan las comparaciones en ninguno de los aspectos de esta vida (ya podéis
pensar mal) y mucho menos cuando se trata de hablar de Cine. Pero en este caso
era inevitable. Más aún cuando te venden la nueva película de Tarsem Singh, un
director que parecía mucho más personal de lo que realmente es, como la nueva “300” . Mucha gente sabe ya lo
poco que me gustó la película que puso al inefable Zack Snyder en primera línea
del panorama hollywoodiense actual, así lo expresé hace muchísimo tiempo en unpost en este mismo blog. Así que el hecho de utilizar la misma estética y ser
de los mismos productores (lo que demuestra, en mayor o menor medida, que la
estética del film de Synder no dependió de él en su totalidad) no es que me
llamase ni lo más mínimo. Pero como me encantó “The Fall” de Singh decidí
arriesgarme. Su buen hacer tras las cámaras, su imaginería visual y su talento
me hacían augurar una película mejor que la de los espartanos. Y así fue. Sin
alardes, eso sí.
¿Por qué creo que “Immortals” es mejor que “300” ? Hay muchas razones.
Principalmente porque Singh es mucho mejor director que Snyder, si bien ambos
son bastante esclavos de su estética “videoclipera” el primero tiene mucho más
empaque y noción del ritmo que el segundo. Que conste que son bastante
parecidos, pero al ver sus obras da la impresión de que el cineasta de origen
hindú planifica con mucho más sentido cinematográfico que Snyder, quien da la
impresión de narrar por narrar y de tratar de lucirse a cada plano y a cada “slow-motion”.
Pero antes de entrar en comparativas hablemos del argumento
de “Immortals”: basada libremente en el mito griego de Teseo, Singh y sus
guionistas (Charley y Vlas Parlapanides) hacen hincapié en el intento del rey Hiparión
de liberar a los Titanes para acabar con el linaje puro de los griegos. Teseo
es un campesino que, sin saberlo, es el elegido por el destino para salvar a la Tierra con la ayuda de los
Dioses (entre ellos Zeus) que lo vigilan y protegen. Así se librará una
encarnizada lucha por entre ambos líderes por el futuro de la humanidad.
Cabe decir que me siento mucho más interesado por la mitología
griega que por un supuesto hecho histórico como el narrado en “300” (ni siquiera en el cómic
del irregular Frank Miller me sedujo lo suficiente) que, dicho sea de paso, es
muy difícil de tomar por verosímil. Así que el punto de partida me parece mucho
más interesante, oscuro y adulto que ver a trescientos tíos en cueros pelear
contra miles por su supuesta libertad en uno de los guiones más manipuladores e
infantiles (moralmente hablando) de los últimos tiempos. “Immortals” no aboga
por la profundidad, si no por lo sensorial y la pura aventura con tintes épicos
y trágicos. Su violencia se antoja dolorosa y no caricaturesca como sí ocurría
en “300”
y sus personajes, aunque no demasiado profundos, son mucho más cercanos que Leónidas
y compañía. Están, además, mucho mejor interpretados por Henry Cavill (el próximo
y esperanzador Superman), Freida Pinto, John Hurt y Mickey Rourke entre otros.
Es especialmente el último el que hace de “Immortals” algo
distinto y más apetecible que su precursora. La película de Singh posee un
villano tan temible, carismático y bien interpretado que ya gana muchos
enteros. Cada vez que Rourke aparece en pantalla dan ganas de echarse a
temblar. Sus amenazas son reales, se sienten y se padecen. Nos creemos sus
aires de psicópata megalómano y sus amenazas violentas. A esto ayuda también un
Singh inspirada al menos en la primera hora de película, utilizando sendos y
elegantes travellings y una fotografía mucho más rica en matices de lo que fue
el colorismo tipo cómic de la obra del director de “Watchmen”. Hay momentos en
los que “Immortals” resulta muy poderosa tanto en lo visual como en el propio
contenido: el arranque con esos Titanes tan humanizados como bien
representados, la presentación de Hiparión, el ataque al pueblo o la primera
aparición terrenal de los Dioses. Momentos de mucho talento que demuestran que quien
está tras las cámaras no trata de lucirse ni es un incompetente.
Pero no me malinterpreten: “Immortals” no es ni mucho menos
una gran película si no un producto entretenido pero irregular que se extiende
demasiado y al final termina siendo una más. Se desaprovechan todas las
virtudes mostradas en el primer tramo para terminar pareciéndose peligrosa y
desgraciadamente a “300” .
Supongo que al final, con todo el talento de su director, terminó pesando más
el poder monetario de unos productores empeñados en repetir la fórmula mágica. Con
todo resulta mucho más estimulante, acertada y palpable que la inocua y vacía “300” . Algo es algo.



A mí también me ha gustado bastante esta película, con sus peros es un film que entretiene y que visualmente es un espectáculo, aunque seguro que Singh no ha tenido tanta libertad aquí como la tuvo en "The Fall".
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